lunes, 20 de junio de 2011

SANTIDAD DEL ALMA # 4

MINISTERIO DE LA ENSEÑANZA Y LA EVANGELIZACIÓN
“JESÚS SOBERANO SEÑOR”
ESCUELA DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN TEOLÓGICA

SANTIDAD DEL ALMA # 4
EL ALMA DESDE EL PUNTO DE VISTA TRICOTOMATICO.
La Tricotomía es la Escuela que enseña y afirma que el hombre es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo. Según la Tricotomía, el espíritu es la facultad gobernante en el hombre; el alma es el asiento de sus impulsos y afecciones, el centro de su personalidad; y el cuerpo es el eslabón que lo conecta al mundo material, es el instrumento de sus hechos externos.
Viéndolo desde otro punto, para la Tricotomía el espíritu es la persona, el alma es la personalidad y en el cuerpo se manifiesta.
Según 1ª Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12, el hombre es tricótomo. Pasemos a estudiar los pasajes:
“y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo,…”.    (1ª Tesalonicenses 5:23)
Tomemos en cuenta desde el punto de vista etimológico que el término “Completo” en el griego es“Holoteles”, que indica las varias partes que lo constituyen. El término “Vuestro” para hacer referencia al ser, indica: Cada parte de cada uno de vosotros. Según estos términos desde el punto etimológico el hombre es tricotomático.
En cuanto al “...espíritu, el alma y el cuerpo...” que se expresa en el texto, debemos tomar en cuenta que en los textos originales para hacer mención de cada uno de estos componentes se usa el artículo determinado “el”, término que se omite en la mayoría de nuestras traducciones, el texto original lo expresa de esta forma: “y todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo...”,indicando que son tres cosas diferentes, con funciones diferentes.
En cuanto la expresión “…sea guardado...” en su singular, el hecho de que el verbo “guardar” aparezca en singular no le quita el sentido tricótomo, sino que expresa la integridad de cada parte separada. Es decir, el Apóstol Pablo utilizó el término “guardar” en singular refiriéndose al componente del hombre como un conjunto o un ser, pero en ningún momento está negando la tricotomía.
Por otra parte, en Hebreos nos da información que le da fuerza a la posición tricótomática. El texto expresa lo siguiente:
“porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas...”. (Hebreos 4:12)
El término “Partir” viene del griego “Merismo”, y tiene que ver con hacer una separación o distribución. En castellano su equivalente debería ser “dividir”, debido a que Merismo no tiene que ver con el fragmentar, el romper, tampoco da la idea ni es el acto de partir por la mitad un objeto de un sólo cuerpo, como cuando Jesús partió el pan y se lo dio a sus discípulos; el “Merismo” tiene que ver con hacer una separación de dos elementos para colocar uno a un lado del otro, es “Trazar” una línea en medio de, sin hacer o producir ninguna ruptura.
Tomando en cuenta las propiedades del término “Merismo” del griego, debemos aceptar que el espíritu, el alma y el cuerpo, son tres elementos diferentes, con funciones propias que se ajustan a cada una de ellas.
Pero hay que tomar en cuenta que aunque en el ser integral del hombre se puede producir merismos, el espíritu y el alma son inseparables; no porque no se puedan separar, bien dice la Escritura que la Palabra divide o separa el espíritu del alma, pero en caso de funciones es imposible que el alma abandone el cuerpo; cuando el hombre muera, el espíritu se dirige aunado al alma a su destino. En la muerte del ser hay una separación de éstos (espíritu y alma) en relación al cuerpo.
¿QUÉ ES EL ALMA?
El término alma es “Suche” del griego y “Nefesh” del hebreo. Aparece en los textos sagrados más de 400 veces, con diferentes aplicaciones y es utilizado para hacer referencia, al ser, a la vida, al hombre como persona en lo integral.
¿De qué se compone el alma?
El alma se compone de mente, voluntad y emociones, y a su vez, todos estos componentes tienen sus elementos. Pasemos a definirlas comenzando con la mente.
La mente: La mente se compone de pensamientos, razonamientos, lógicas, intelectos e imaginaciones (Proverbios. 2:10; 3:21.22; 19:2; 24:14; 24:25; Lamentaciones 3:20; Hebreos. 4:23).
La mente es el instrumento de nuestros pensamientos y manifiesta nuestro poder intelectual. Es la fuente de la inteligencia, el conocimiento y del razonamiento. Su ausencia hace que un hombre sea tonto e inepto.
En cuanto a la mente, Pablo presenta siete estados de mente, de los cuales seis están completamente ajenos al carácter de Dios. Que son: Mente carnal - mente corrompida - mente entenebrecida - mente vana o vanidosa - mente
cauterizada - mente reprobada – y de último tenemos la mente espiritual, que está acorde con el pensamiento de Dios.
Definición de cada uno de los estados de Mente:
a) Mente carnal.
Es aquella que vive meditando en las cosas de la carne más que en las del Espíritu (Romanos 8:5). La mente carnal no es aquella a la cual le vienen pensamientos carnales, sino la que medita en dichos pensamientos.
El término meditar significa hacer un estudio preciso, conciso y detallado de los pensamientos. Ser carnal es la posición que se obtiene como resultado de vivir una vida en la carne, el vivir en la carne es el resultado de tener una mente carnal y el tener una mente carnal es el resultado de vivir meditando en las cosas de la carne.
En Romanos 8:5 Pablo dijo: “porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne”… Aquí se da el principio de reciprocidad, el pensar en la carne te lleva a ser un carnal y ser carnal te lleva a meditar en las cosas de la carne.
Este principio de reciprocidad nos conduce a vivir en un círculo vicioso que nos llevará a un estado de mente: la mente corrompida.
El término que Pablo usó en griego para hacer referencia a la mente carnal es “Fronema”, y esta palabra abarca la disposición habitual de la facultad intelectual de la persona, su forma de pensar y sus inclinaciones, literalmente, es la propensión o inclinación hacia la carne.
Debemos entender que pensar en las cosas de la carne no se limita a los pensamientos exclusivamente malos. El pensamiento carnal no lo define la naturaleza del pensamiento, sino la intención y el motivo que nos lleva a meditar en dichas cosas. Podemos estar meditando en lo bueno pero con motivos incorrectos. El motivo es lo que define la naturaleza del pensamiento.

El hecho de que estemos pensando en las cosas de Dios, el cómo llevar a cabo su obra con el fin de obtener lucro, fama, proyección, estatus, elogios, son pensamientos que proceden de la carne, del ego y esto define y caracteriza que el pensamiento es carnal.

Pablo dijo: “…algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones”. (Filipenses 1:15.16)
Según este pasaje, el predicar el Evangelio es bueno en gran manera, pero el motivo era incorrecto, indica que sus actos estaban siendo impulsados por un pensamiento carnal que se descubre por el motivo incorrecto.
Hay dos términos en el griego para hacer referencia a la contienda, uno es “dialogismo”, que tiene que ver con un razonamiento interno, una opinión sugiriendo una separación. El otro es “eris” que indica propiamente rivalidad o partidismo. Este término fue el que se utilizó en el pasaje para hacer referencia a los que predican el Evangelio por rivalidad y para contienda.
Analizando etimológicamente el término “eris” del griego relacionado a la Contención, el propósito de los que predicaban no era primordialmente exaltar a Cristo a través del Evangelio, sino promover sus intereses particulares y políticos.
Por otra parte, el término “no sinceramente” que aparece en el pasaje, indica la falta de pureza y tiene que ver con el motivo incorrecto, aunque dicen una verdad, sólo dicen lo que les conviene a fin de alcanzar sus objetivos. Observe que la obra es buena pero el motivo es incorrecto, por consiguiente también lo era el pensamiento caracterizándolo como carnal.
b) Mente corrompida.
El término corrompido viene del griego “Miano” que significa: alterar, pudrir, pervertir, contaminar, dañar.
La mente corrompida es aquella que ha llegado al nivel más alto de carnalidad. Es cuando en la mente hay un porcentaje superior de pensamientos carnales y muy pocos pensamientos procedentes del Espíritu (Gálatas 6:8).
c) Mente entenebrecida.
El término “Entenebrecida” del griego es “Skotoo”, con su derivado “Skotizo”, que significa: Oscurecido, sin luz, en tinieblas. Estos son los términos utilizados en Romanos 1:21 y Efesios 4:17.20.
Se debe destacar que estos mismos términos los utilizó Jesús en Mateo 24:2 y Marcos 13:24, para hacer referencia al fenómeno que se dará con los cuerpos celestes donde expresa: “... el sol se oscurecerá, y la luna no dará su esplandor”. Esta medida de tinieblas es comparada una mente que ha llegado al estado “Entenebrecida”.
La mente entenebrecida es aquella que está totalmente escasa del conocimiento de Dios, producto de la falta de iluminación de la Palabra. (Romanos 1:21, Efesios 4:20).
Según Efesios 4:17 el estado de mente entenebrecida te lleva al estado de mente vanidosa o vana, la cual vamos a definir a continuación:
d) Mente vana o vanidosa.
El término vanidad utilizado del griego es: “Mataiotes” que significa falta de propósito; denota las características de ser inútil o de estar vacío. En este contexto la palabra toma la connotación de futilidad, cosas sin importancia, espejismo completo, fracaso moral. Según las características de este estado de mente, es el camino seguro para delinquir.
Sin la iluminación del Espíritu de Dios la senda del hombre le conduce sólo hacia todo aquello que frustra, porque esencialmente queda entregado a cosas carentes de valor o realidad. Éstas son las características que se dan en el hombre sin Dios y en todo aquel que teniendo a Dios y rechaza el conocimiento. Este estado de mente te lleva a la necedad y obstinación, trayendo como consecuencia el caos total (Efesios 4:17).
e) Mente cauterizada.
El término en griego es “Kausteriazo” que indica tener una conciencia endurecida, marcada por un hierro ardiente y que queda destinada para tal acción, lo cual implica que no hay marcha atrás (Tito 4:2).
Según lo dicho por Pablo en Efesios 4:19 y Tito 4:2 quienes están en tal condición moral, ya perdieron toda sensibilidad hasta el punto que para las personas que tienen este tipo de mente, se aleja la posibilidad de que el Espíritu Santo pueda redargüirlos y conducirlos a la verdad, debido a que ellos están conscientes del estado en el cual se encuentran.
Lo más duro del caso es que en su mayoría, el tipo de personas que caen en este extremo fueron conocedoras de la verdad; de allí que el término que Pablo utilizó es un verbo que viene del sustantivo Apostasía, que implica negar una verdad después de haberla conocido y declarado (1ª Timoteo 4:2, Efesios 4:19).
f) Mente reprobada o desaprobada.
Del griego “Adokimon”. Se dice de aquel que no pasó la prueba o el análisis. La mente reprobada o desaprobada es aquella que después de haber sido probada o analizada por Dios fue descalificada por causa de haber llegado al estado de mente cauterizada (Romanos 1:28).
Cuando Dios desaprueba la condición mental de un individuo es porque en dicha condición no hay nada que hacer y nada favorable para Dios buscar, esto es por consecuencia de rehusar tener en cuenta a Dios.
La reprobación es el estado último de aquel que ha sido controlado completamente por una mente reprobada. Tal persona ha rechazado absoluta y deliberadamente la gracia de Dios y al rechazarla se ha puesto intencionalmente fuera de Su alcance. Su mente está tan torcida y deformada por la saturación del pecado que no puede percibir nada en relación a Dios, sino el mal.
El término reprobado es utilizado en Hebreo 6:8, en Jeremías 6:30, y se usa el sinónimo desechado, ambos en referencia a una prueba para determinar lo puro del metal, moneda o terreno. Si la prueba indicaba que la muestra no tenía valor, era reprobada, es decir, rechazada.
El uso severo de la palabra en Romanos 1:28, 2ª Timoteo: 3:8 y Tito 1:16 implica rechazo deliberado y alteración de la verdad. La falsedad no sólo es aceptada, sino promovida.
La mente del reprobado está pervertida al punto que lo normal y lo hermoso es deformado hasta ser depravado, anormal y feo. Esta condición es el horroroso resultado final de continuas malas decisiones.
El verbo “Entregar” que aparece en Romanos 1:28 indica sufrir el abandono de Dios; dicho abandono no se originó en el corazón de Dios sino que se dio por causa del estado mental en el que el hombre venía cayendo en una forma progresiva. El texto originalmente dice: “Dios rechazó su actitud mental y los abandonó a merced del pecado”.
g) Mente Espiritual.
Viene del griego Phronema y denota lo que uno tiene en la mente, el pensamiento, el contenido del proceso expresado.
El término “Ocuparse” que aparece en Romanos 8:6, tiene que ver con la intención. Cuando Pablo dijo: “El ocuparse de…” quiso decir: “La intención de la carne es muerte, la intención del Espíritu es vida y paz”.

La intención de la carne nace como producto de una formación que has adquirido como resultado de una información que obtuviste del ambiente que te rodea. Pablo, en Efesios 4:22, dice que la mente de los hombres ha quedado viciada (acostumbrada) por los deseos engañosos que le ofrece el mundo.
La intención del espíritu renacido es producto de la inspiración, revelación e iluminación del Espíritu Santo. Tener la mente del Espíritu trae como resultado lo que se conoce en el griego como Phronesis derivado de Phronema.
Phronesis: Indica un entendimiento conducente a una acción correcta y prudente, y tiene que ver con un uso recto de la mente (Lucas 1:17).
¿Cómo se obtiene una mente espiritual?

La única forma de obtener una mente espiritual es meditando en los asuntos del Espíritu. Meditar en los asuntos del Espíritu indica meditar en la Palabra de Dios. El término meditar indica: hacer un estudio preciso y conciso, detallado de los pensamientos.
No se deben cambiar los valores, no se tiene una mente espiritual porque se vive en el Espíritu, se vive en el Espíritu porque se obtiene una mente espiritual. Según lo dicho por Pablo en Efesios, de acuerdo al estado de mente que obtengamos, tendremos unos comportamientos y unas actitudes.
“Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos”. (Efesios 2:3)
Esto indica que nuestra vida se moverá en pos de nuestros pensamientos más dominantes, todos nuestros hechos y nuestros dichos están en proporción directa a lo que pensamos hacer.
Toda acción tiene como precedente un pensamiento. El problema del hombre no está en lo que hace, sino en lo que pensó hacer, porque conforme piensa, actúa.
Alguien dijo: “Siembra un pensamiento cosecharás una acción, siembra una acción y cosecharás un
hábito, siembra un hábito y cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino”.

Por eso es imposible controlar los deseos e impulsos de la carne si primero no tomamos control de los pensamientos que los activan. (Efesios 4:22.23)
Según lo dicho por Pablo a los Corintios, nunca progresaremos en la vida espiritual a menos que nuestros pensamientos se pongan en armonía con Dios y con su Palabra. Lo podemos ver en este pasaje:
Porque las armas de nuestras milicias no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Y estando pronto para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta”. (2ª Corintio 10:4.6)
Lo primero que hay que desglosar es el término fortaleza y argumento que aparece en el verso 4
.
Fortaleza: Del griego “Ochuroma”, tiene que ver con una fortificación que es producto de una serie de pensamientos y razonamientos en la que reposa la confianza meramente humana, en estos está su deleite y de ellos dependen sus decisiones y acciones.
Fortaleza: Es una muralla en la mente que no le da cabida a los pensamientos de Dios
.
Argumento: Término del Griego “Logismo”, que indica unos pensamientos o razonamientos cargados de mala intención.
Debemos tomar en cuenta, que lo que levanta la fortaleza y a su vez la sostiene son los argumentos.
También se puede entender como fortaleza, todo tipo de pensamientos o razonamientos productos de las malas interpretaciones y aplicaciones de la Palabra. Aunado a esto las costumbres, estatutos, falsas doctrinas, recuerdos por heridas internas, también forman parte de estas fortalezas.
El dogmatismo es una de las fortalezas más prevaleciente en el seno de la Iglesia. Entiéndase por dogmas: la firme convicción de una creencia que gobierna gran parte del pensamiento; desde el punto de vista negativo, el dogma es una firme convicción ajena a la verdad de Dios.
El termino Dogma es utilizado en Hechos 16:4 para referirse a las ordenanzas o doctrinas que los Apóstoles habían acordado con los Ancianos. Con el transcurrir del tiempo este término perdió su verdadero sentido etimológico.
También se entiende por dogma aquello que se denomina “eisegesis”, que es toda interpretación humana de una verdad Bíblica que pasa a ser una doctrina fundamental y que predomina en la mala formación del creyente. Es decir, cuando se interpreta personalmente una verdad Bíblica y dicha interpretación se enseña como doctrina o verdad, y que dicha enseñanza toma fuerza en la formación de un individuo, conduciéndolo a un estilo de vida. Todas estas fortalezas se destruyen cuando se derriban los argumentos.
¿Cómo se derriban los argumentos?
A través de la verdad y el conocimiento de Dios que está revelado en su Palabra. Si los argumentos vienen a estar en contra del conocimiento de Dios, es lógico que el conocimiento de Dios (su Palabra) sea el que derribe todo argumento.
Al derribar el argumento se destruyen las fortalezas - al destruir las fortalezas, hay lugar para el conocimiento de Dios - al darle lugar al conocimiento, viene como resultado la obediencia - al estar en obediencia, se acaba la altivez - al no haber altivez, se castiga toda desobediencia porque no hay lugar para la rebeldía.

Para no tener argumentos que levanten fortalezas que estén en contra de la verdad de Dios y que, por ende, nos lleven a la desobediencia, debemos tener cuidado con todo aquello que perciben nuestros sentidos físicos, y filtrarlo por la Palabra de Dios. Debemos ser selecto con lo que: leemos, oímos, y vemos.
Pablo dijo: “todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo amable, todo lo de buen nombre, todo lo virtuoso, en esto pensad”. (Filipenses 4:18).
¿Por qué Pablo nos manda a meditar en estas virtudes? Porque ellas no corromperán nuestra mente, y al no corromper nuestra mente, no corromperán nuestras acciones.
Pablo dijo: “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. (1ª Corintios 15:33)
¿Por qué corrompen las buenas costumbres las malas conversaciones? Porque al corromper tu mente corromperán tus acciones.
De allí la importancia de que Dios logre renovar nuestra mente, llevándonos a una mente espiritual para conducirnos a la Santidad (1ª Corintios 2:16).
Una vez que Dios logre renovar la mente del hombre, que es su propósito (Jeremías 31:33; Hebreos 8:10, 10:16; Efesios 4:20.24), pasa a trabajar con la voluntad, tratando de producir un quebrantamiento para que haya una obediencia (Efesios 4:24. Colosenses 3:12).

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